martes, 22 de febrero de 2011

La llave dorada (parte cuatro)


Y con las estrellas bajo sus pies. El montante comenzó a hundirse con lentitud, sin inclinarse ni un ápice. A su alrededor las delicadas ondas surgían con una gran longitud, hasta chocar con los bordes donde desaparecían en medio de irregulares perturbaciones. Paolo y Alfonso seguían viendo lo que sucedía con atención.
Ev tomo nuevamente la empuñadura de su espada con su mano derecha. Comenzó a hundirse también, y extendió su mano izquierda hacia Alfonso y Paolo. Por un segundo dio la impresión de que su brazo se estiraba, que era mucho más largo, fuera de proporción para su cuerpo.
-Si tu de verdad quieres saberlo, toma mi mano...- Dijo Ev.
Alfonso obedeció aquel orden que sonaba a suplica, para después sujetar el cuello del traje de Paolo. Pronto comenzaron a hundirse los tres lentamente en esa materia irreal compuesta por símiles de sueños.
-¡¿Pero qué...?!- Se pregunto Paolo, pero pronto fue cubierto completamente, antes de poder luchar y entender que pasaba.
Paolo y Alfonso por reflejo sostuvieron la respiración. La sensación de la existencia del arriba y abajo no era presente mas en ese medio imposible, de constitución densa equiparable al aire, donde la piel se sentía humedecida como en el agua. Alfonso observo detenidamente la forma en la cual Paolo giraba lentamente flotando en estado de ingravidez, con su mano sosteniendo el cuello de su traje como pivote. Paolo alcanzo a sujetar la mano de Alfonso; quien entendió el mensaje y soltó el cuello.
Comenzaron a moverse jalados por la mano de Ev. Acelerando a cada momento, pronto, las estrellas en sus constelaciones desconocidas se desenfocaban por el movimiento, después, su luz se distorsionaba hasta limites impensables, todo era un vertiginoso vórtice donde la luz perdía toda diferencia con la oscuridad. Mas a pesar de todo intento de Alfonso, en definitiva no podía decir "por" donde, ya que tanto la sensación de las direcciones a las que tanto se acostumbra era ya una mezcla homogénea, y de forma similar, como consecuencia directa, no podía responder ¿A dónde?. El movimiento continuo más y más rápido, de súbito, emergió la idea, él pensamiento de un avance, por un trayecto infinito, en un tiempo finito. Desecharon esa idea, era imposible.
Comenzaron a ir mas lento, ya no quedaban estrellas blancas, ni azules, ni rojas, ni ninguno otro tipo de luces del cielo, la negrura tampoco estaba. Pronto se detuvieron. Todo aquello que vieron antes había quedado atrás del infinito. No se distinguía nada que no fuera el blanco color de la nada. Una sensación de paz profunda le invadió, pero fue sustituida por una desesperanza de no hallar ninguna forma familiar.
-Llegamos...- dijo Ev soltando la mano de Alfonso.
Alfonso recordó que era lo que susedia. Giro la cabeza a donde provenía la voz de Ev, No la vio, una figura contrastante con todo aquello se dibujo en su pupila cautivando toda su atención. Era una forma irracional que desafiaba a toda lógica en ese lugar. Una figura de espanto y horror como las descritas en los libros de Lovecraf hubiera sido en varias medidas mucho mas lógica, entendible en aquel espacio; pero ese objeto no lo era. Una simple puerta negra, de madera, probablemente roble o cedro. Justo en ese lugar flotando con su forma rectangular, inmóvil en el espacio. Nuevamente se separaron las sensaciones espaciales, el arriba del abajo volvieron a ser lo que eran, y entendieron que estaban flotando de lado. Cayeron al suelo Alfonso y Paolo sin explicarse que acababa de pasar.
-¿Ves lo que yo veo? ¿Paolo?- pregunto Alfonso a su compañero
-¿En donde estamos...?- respondió este con la voz temblorosa intentando ocultarla tras una sonrisa tímida.
-En la frontera...- Contesto Ev. -en este lugar entre las ficciones donde se escapa de todo tiempo. Justo el simple hecho de “existir” es lo único que diferencia a los seres de este vacío, lo único que los salva de fundirse irremediablemente con esto, que lo es todo a la vez al tiempo que es nada. Aquí habita un oxímoron, tras otro en una susecion infinita-
-Un lugar así es imposible...- respondió Alfonso.
-Imposible... en efecto; Escapa de toda razón y lógica, pero lo que vez es real...-
-Como detesto esa palabra...- mascullo un instante, miro a Ev. -Como lo dije antes, los ojos pueden mentir...- giro a Paolo .-Dime que vez-
-A de mas de únicamente una simple habitación sin limites apreciables pintada en blanco con una puerta de madera negra a un par de metros de nosotros, y a una joven vestida muy informal... nada fuera de lo normal hombre...- respondió Paolo sarcástico; su sonrisa era mas discreta de lo usual.
-¿Y esto en que forma demuestra tu historia...?-
-Existe un espacio infinito que separa las Ficciones unas de otras, "La frontera", este es ese espacio, y esa puerta solitaria y sin explicación, es solo eso, una simple puerta en un simple espacio, una puerta que contiene a la ficción, que de forma única, solo puede ser abierta con la llave que creo aquella ficción contenida en su interior. Cuando se abra la puerta con su llave; frente a esa puerta pasara "todo"- Contesto Ev y miro a Alfonso.
Alfonso camino a la puerta. Noto en el pomo, aquel orificio por el cual se suele introducir una la llave, era de una forma irregular.
-Yo nunca dije que tuvieras la llave de "esa ficción"- Dijo Ev mirando a Alfonso.
-Y en ese caso, ¿Por que nos has traído a este punto? Sigo sin creer que mi mundo es “una ficción”- Pregunto Alfonso.
-Solo aquí puedo hacerlo- pronuncio Ev mirando la puerta negra.
Ev elevo su montante pronunciando palabras de profanos sonidos. Comenzó con ella a cortar la atmósfera, al tiempo, el sonido del desgarramiento se oyó. Se abrió un nuevo portal entre los sonidos de su negación a “ser”. Ella extendió su mano hacia los dos hombres. Alfonso tomo la mano de Paolo, y después tomo la de Ev.
-¿Ves eso...?- cuestiono Alfonso a Paolo
-Claro hombre, la chica acaba de rasgar el espacio tiempo y como buenos samaritanos la seguiremos...- La sonrisa de la cara de Paolo ya no estaba, o simplemente era imperceptible, pero aun mantenía el tono de voz, o lo intentaba.
Alfonso observo la rasgadura en la blancura del espacio. Le recordó a la tela tras ser rasgada por el filo de cuchillo, como surgían los jirones irregulares flotando en la periferia de la herida tela. De la misma forma, un jiron de esa materia flotaba suspendido en el aire agitado por un viento inexistente. Lo que seguía después de esa rasgadura no se podía ver. Pasaron por ese nuevo portal. Cerraron los ojos.

El intermitente llanto de una alarma llego a sus oídos; a sus narices un olor húmedo. Pronto una voz de tono y sonidos desconocidos le acompañaron. Parecían ser una clase de regaños. Abrieron los ojos, observaron una extraña habitación. Aparatos sin un fin fácilmente determinable por todas sus partes chillando, con las manecillas de sus indicadores girando en varios sentidos en desconocidas unidades, sus válvulas liberando vapor a presión cambiando por la escarlata luz incandescente de la alarma, los bulbos brillaban un instante antes de que se formaran entre barras de carbono los brillantes y segadores arcos eléctricos que infundían una luz tenebrosa a la escena. Detrás de ellos el portal había desaparecido, y al frente, un anciano ligeramente gordo, de cabellos blancos, tez morena y una amplia barba hablaba por su gran boca frenéticamente al ritmo que movía el dedo índice de su mano derecha, señalando a Ev. No habia que ser un genio para darse cuenta de que el tipo estaba furioso.
-Antes de que preguntes, ¡Sí!, ¡Estamos en un laboratorio con un típico científico loco de los años cincuentas...!- Respondió Paolo con el tono un poco más alegre, pero la sonrisa en su cara no estaba, solo una mueca nerviosa. Alfonso sabia que Paolo se estaba cagando de miedo, ese era su mecanismo de defensa; una sonrisa y una broma que no venia a caso. Al menos el comentario le había ahorrado la pregunta.
El hombre volteo la vista a ellos. Sus ojos lucían rojos por el coraje y cansancio. Un nuevo arco eléctrico ilumino la zona haciendo notar, que de no ser por su color de piel, las ojeras debajo de sus ojos enmarcando sus noches en vela serian verdaderamente obvias.
Dijo algo que ninguno de ellos pudo entender, era otra lengua. Ev contesto algo en un tono consiliador. Pero solo obtuvo otro -aparente- regaño. El tipo señalo con su palma a una serie de artefactos al fondo. Regreso con Alfonos y Paolo. Continuo diciendo cosas que ninguno entendía por unos cinco minutos. Era una situación bastante incomoda y molesta.
Se escucho un chirrido detrás de ellos, no había duda que pertenecía a unas pesadas bisagras propias de puertas de acero. El hombre moreno dejo de gritar para ponerse en posición de firmes. Ev hizo el mismo gesto. Alfonso y Paolo giraron a ver por quien.
Era un hombre de facciones afiladas como un águila, vestido con un traje de negro. Llevaba una gorra de plato negra, contratando con una insignia de plata; la cual consistía de dos espadas cruzadas formando una equis, unidas en sus medio por un listón y bajo ellas una llave.
-La formalio ru se nedje; Enoostein, ofece la aramo- dijo el hombre
-¡Ea lorio!- exclamo Ev en una forma bastante cómica.
El hombre moreno se dirigió a sus aparatos, desconecto, movió y conecto una serie de interruptores, la alarma dejo de sonar, le siguieron los arcos eléctricos y los vapores.
-Kiesaaller , Tu cane seyi me kin se wor incitadoj-
-Eru se Alfonso Vasile, kin pore la lave- Dijo Ev señalando con la palma de su mano a Alfonso.
Paolo sabia que los estaban presentando, así que inflo el pecho. Ev miro a Paolo, ahora lo señalaba a él con la palma de su mano.
-Ei se Paolo, kin se metite-
-Paolo, relajate...- dijo Alfononso con vergüenza.
En aquel rostro afilado se dibujo un ligera sonrisa. Los observo un instante.
-¿Ere la lileto se..?- dijo el hombre haciendo un curioso ademán con sus manos, dirigiéndose hacia Ev.
-La lileto se varilet ecrux- respondió Ev.
-¡Tavirco!- Exclamo el hombre; pronto con extraño ademán movió el dedo índice derecho a la mitad de su sien, los miro un momento, cerro los ojos un instante y pronuncio:
-Wore louste. La lileto di wor incitaadoj se varilet ecrux-
Abrió los ojos. Observo detenidamente a Alfonso y Paolo.
-Bienvenidos señores, bienvenidos al mundo real...- Exclamo el hombre extendiendo sus brazos con un acento español tan típico de los españoles.
-¿Perdón?- pregunto Alfonso.
-Este es el mundo real...-
-Lorio...wor incitadoj ru ladere la derla...- Dijo Ev un poco nerviosa.
-Tarvirco...- Dijo el hombre, pronto anidio en español -¿Ella no les dijo nada sobre que el su mundo fue creado por un artefacto?-
-Sí, pero dude de su argumento, así que pedí que lo demostrara... de momento sigo sin creerle...- Respondió Alfonso.
-¿Pero todo lo que has vito?- exclamo Ev.
-Hombre, a mi ya me convenciste...- dijo Paolo abrazando a Ev.
Alfonso no dejaba de sorprenderse de la forma tan extraña en la que Paolo siempre olvidaba el miedo de forma tan súbita. Noto la cara sonrojada de Ev. Tomo a Paolo del hombro.
-Paolo, si no dejas a Ev, cree que publicare “ese” vídeo tuyo cantando “Macho Men” en aquel bar gay- Dijo Alfonso sin inmutarse. En cambio la cara de Paolo se desencajo y obedeció enseguida.
-Pezzo di merda...- exclamo Paolo -No entiendo hombre como carajos conseguiste ese vídeo...-
-Yo lo filme...- fue lo único que respondió Alfonoso.
Pronto miro al hombre.
-Supongo que tampoco puedo esperar de usted una demostración de que mi mundo es “una ficción”...-
-¿Podría demostrar que tu mundo no existe?, no puedo, porque tu mundo es tan real como el nuestro; en su lugar ¿Puedo demostrar que tu mundo fue creado?, a esa pregunta la respuesta es “sí”.-
-¡Quiero verlo...!- exclamo altivo Alfonso.
En el rostro de aquel hombre se esbozo una sonrisa.
-Es verdad, creo que no nos han presentado.- dijo el hombre, extendió su mano hacia Alfonso -Mi nombre es Alloan Turinoog; creo que así acostumbran saludar en su tierra-
Alfonso estrecho la mano de Alloan con un poco de desconfianza. Sintió por un momento el fuerte apretón. Alloan noto que lastimaba a Alfonso, así que soltó su mano.
-Lo siento...- pronuncio.
-No hay cuidado-
-Bien, quieres la prueba de que no mentimos. No perdamos el tiempo, ya que es una sustancia mas valiosa que el oro y en definitiva, si se pierde no se puede robar.- Dijo, pronto anidio algo en aquel idioma. -Ev, camere-
-Buto, Allolan, pleleme la tiporiolo- Exlamo el tipo moreno, a lo que Allolan le respondió:
-Ru, wor cane aregal tomolo-
Y salieron Alfonoso, Paolo, y Ev tras Alloan. Pasaron por una puerta gruesa de acero bruñido; que se conectaba a un largo pasillo de dos y medio metros de alto por dos metros de ancho; iluminado por pequeñas ventanas cuadradas de treinta por diez centímetros cada dos metros. El piso tenia un azulejo de mármol blanco y negro que a Paolo le recordó los tableros finos de ajedrez.
-¿Y donde quedo tu espada Ev?- pregunto Alfonso al notar que ella no sostenía su espada; es mas, no se la habia visto desde que llegaron a ese lugar tan singular.
-La llevo aquí...- respondió ella llevándose el puño al pecho.
-¿No entiendo?- exclamo Paolo.
-El “flujo” de Ev es uno de los más singulares...- respondió Alloan sin voltear a verlos.
-¿”Un flujo”?- Mascullo Alfonso.


-En verdad que es extraño...- Exclamo el viejo hombre examinando la antigua pieza.
-Tiene alguna idea de donde surgio...- pregunto el niño.
La tienda de antigüedades poseía cualquier tipo de objetos; algunos que bien podrían entrar en la categoría de reliquias invaluables, y otros, por el contrario, eran prácticamente nuevos cachivaches y chucherías. El desgastado letrero de madera, colocado con sumo cuidado sobre el cristal del aparador, con sus letras en pintura blanca decía el nombre de la tienda. “Antigüedades Erde”.
El anciano miro al niño que había traído aquella extraña cosa. Era un niño pequeño, de no mas de doce años. Vestía con un traje de color café y sus zapatos eran de piel negra; con sus jóvenes pupilas de ébano le miraba. Aquel anciano su una calva, con sus arrugas más una barba blanca que se deslizaba hasta llegar justo a su cintura eran suficiente para que el pueblo lo proclamara como un erudito.
-Me recuerda una pieza que vi en uno de mis viajes a Lubtato interior, no, mas bien, en las islas de Teranole, aunque, es mucho más probable que sea en las lejanas playas de Nostam...- dijo el viejo mezclando recuerdos de otros tiempos; que solo habitaban en los recovecos de su anciana psique.
-Bueno, en ese caso ¿Qué es?- pregunto el niño recargandoce en las rodillas del viejo.
-No, creo que lo vi en una ficción...- dijo el viejo sin escucharlo. -Lo recuerdo, creo que las mujeres en esa “ficción” usaban este instrumento, soplaban delicadamente por uno de sus extremos y una bella melodía que embelesaba los sentidos surgía del interior.-
-¿Usted ha viajado a las ficciones?- pregunto el niño maravillado.
En el anciano rostro se dibujo una sonrisa picara. Miro al niño, dejando el artefacto sobre su mesa.
-Sí, eso fue mucho tiempo atrás, en esos días, cuando estas piernas eran fuertes y esta mente ágil...- Dijo el viejo tocándose sus rodillas con las palmas desnudas de sus manos.
Un pensamiento cruzo por su mente. La sonrisa se esfumo por una mueca mas seria.
-Sí, antes de que el consejo tomara el control de los “flujos” originales, y solo los soldados pudieran viajar...- exclamo el viejo con el tono lento, apagado.
El anciano miro fijamente al niño. Noto como sus ojos le observaban tristes.
-Sabes, hace tiempo, cuando las ficciones comenzaron a existir, antes de que Isusac muriera, justo cuando tenia tu edad, el me comento como era que surgían los “flujos”; Un sentimiento muy fuerte, con la misma fuerza del sentimiento que crea las ficciones con una llave, pero con una diferencia... bueno, ya es tarde. Creo que sera mejor que vallas a dormir.-
El anciano se levanto de su silla y camino a la puerta de la tienda. La cerro y puso el letrero indicándolo.
-Aun es temprano abuelo, por lo menos ¿Cual es la diferencia...?- pregunto el niño.
-Todo tu ser tiene que estar de acuerdo para crear el flujo, tiene que querer, deber y poder, crear el flujo- Dijo el anciano; tomo el objeto sobre la mesa y miro a su nieto.
-Alloan, aun eres joven, pero se que podrás entenderlo- Dijo el anciano, y toco una simple melodía por la pequeña flauta.

Anexo
¿Qué chingados decían.?

Traducción sistemática:
-La formalio ru se nedje; Enoostein, ofece la aramo- #La formalidad no es necesaria; Enoostein, apaga la alarma
Ea lorio!- #¡Sí señor!
-Kiesaaller, Tu cane seyi me kin se wor incitadoj- #Kiesaaller, [Tu] puedes decirme quienes son nuestros invitados
-Eru se Alfonso Vasile, kin pore la lave- #[El] es Alfonso Vasile, quien lleva la llave
-Ei se Paolo, kin se metite- #Y es Paolo, [quien] es metiche
-¿Ere la lileto se..?- #¿La lengua es..?
-La lileto se varilet ecrux- #La lengua es varielet ecrux
Tavirco!- #!Exelente¡
-Wore louste. La lileto di wor incitaadoj se varilet ecrux- # Ustedes escucharon. La lengua de nuestros invitados es varilet ecrux
-Lorio...wor incitadoj ru ladere la derla...- #Señor... nuestros invitados no saben la “verdad”
-Ev, camere- #Ev, vamos
-Buto, Alloan, pleleme la tiporiolo- #Pero, Alloan, mira el laboratorio
-Ru, wor cane aregal tomolo- #No, nosotros podemos arreglarlo mañana



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